Seguidores

domingo, 12 de octubre de 2014

DARSE PODER CON LOS HIJOS







Frecuente es oír a un ceñudo padre de familia exigir a sus hijos que se “muevan”, que se “apuren”,  que “coman todo”.
Frecuente se hace ver como el poder se impone en pequeños infantes cuando la inseguridad campea en los progenitores.
Medida de discordia es convertir a la prole en instrumentos de poder ante nosotros mismos.
Los hijos siempre son las víctimas de padres que no soportan su misma condición de insolvencia social, conyugal, personal.
Madres que no pueden encontrar el aliciente en sus vidas lo encuentran generando poder ante sus ojos con sus vástagos.
Personas que han llegado o manejan el ser papás solamente tratando de obtener el poder que ello, en su mente y en la sociedad, conlleva.
Toda forma de explotación psicológica de los hijos en bien de la propia personalidad es un acto de agresión.
Conocer la propia nadidad puede influir en los padres para dejar de maltratar  a sus frutos.
Sorprenderse a sí mismo “imponiendo” autoridad abusiva con los suyos forma parte de la propia liberación.
Ese “imponer” manifestándose en los hijos niños como apremios, castigos innecesarios, coacciones burdas; manifestándose en los hijos adolescentes como improperios, encierros, burlas, intimidación; manifestándose en los hijos adultos como culpas, resentimientos, manipulación; es la decantación del mínimo esfuerzo por ser papá o mamá; es toda forma de inconformidad con la propia realidad, inconformidad con la propia existencia, inseguridad de mantenerse a flote.
La mejor forma de hundirse es tratar de mantenerse a flote.
No existe otra causa para llegar al fondo del abismo.
El error solo puede engendrar error.
Sencillamente la persona padre de familia, convertirse en guía debería, pero un ciego no podría hacerlo.

Ver y observar las profundidades de nuestro accionar nos conducirán hacia la estabilidad que el mismo defecto buscador, jamás hallaría.


Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño



lunes, 22 de septiembre de 2014

Maldición vs Bendición.


En mi práctica como sanador estoy siempre en contacto con fuerzas que desconciertan mi alma, muchas de ellas con calidad vibracional extremadamente grosera y baja. 









Es obvio que sean así pues enferman a las personas y las someten a estragos infradimensionales dañinos para sus mundos etéricos, emocionales, mentales volitivos y hasta espirituales. Uno se asusta de tanto poder que la oscuridad puede tener. No es para menos. Encontrar casos de flujos energéticos interrumpidos, inhibidos, tapados, cortados, con intenciones poco loables, son pan de todos los días. Las personas sufren y no saben por qué. La ciencia médica alópata no alcanza a visualizar siquiera el poder de dichas fuerzas. Una fuga energética puede manifestarse con picazón, enrojecimiento, inflamación, granos, sin razón aparente. Un caso que me causo hilaridad, no por el problema en sí, sino por la respuesta que el galeno había dado al paciente que constantemente acudía a su consulta sin obtener beneficio, era...:"es una enfermedad misteriosa". Sinceramente, es eso un misterio. ¿De dónde proviene, cómo se origina, cómo se sana? son preguntas que solo pueden resolverse con expresiones como aquella. Y esto, solo hablando de fugas energéticas. Pero, bueno, lo que me interesaba era ese terrible poder que lo dañino tiene en el mundo, en las personas y hasta en animales y cosas. No hay que extrañarse y hasta habitual para el mundo de los sanadores el encontrarse con concreto roto, partido sin que medien razones lógicas y argumentos de peso para ello. Un poder que como dije asusta. Me rondaba este pensamiento casi escalofriante durante mucho tiempo. Gracias a Dios he logrado acercarme a la solución. Los seres humanos tenemos un poder incomprendido y solamente lo hemos involucionado hacia lo negativo. Cualquiera pudiera hablar y hasta se han escrito libros completos sobre los defectos. Dichos libros ganan premios, son aplaudidos. Artistas que saben como emplear la lujuria para insertarse en el mundo de la institución artística se ven por doquier. Fácil es encontrar ensayos académicos que sostienen razones y hasta teorías de tales groseras intenciones, es más, hasta los estudiantes universitarios son llamados a enmarcar su propuestas de tesis en tales aspectos. Pero, ¿alguien podría con certeza y total dominio mostrar en sí la expresión perfecta de la bondad, de la humildad, sin tomar poses pietistas? Muy difícil. Los seres humanos muy difícilmente conocemos las virtudes. Los defectos los manejamos a diestra y siniestra y los engordamos pues dizque nos ayudan en todo, en el trabajo, en las relaciones, el el hogar. Creo firmemente que esa es la razón por la que lo oscuro domina el mundo. No es tanto la falta de la acción de Dios. Creo que tenemos que permitir que Dios actúe con la fuerza de nuestras peticiones. Una bendición tiene la fuerza de un oasis en el desierto, la alegría de una tarde soleada, la profundidad de un corazón enamorado, la grandeza de un rayo en la oscuridad, la certeza de un niño al jugar. Bendecir es algo que hemos olvidado y debemos recordarlo. Hacer luz en el planeta, en el cosmos y en universo entero puede lograrse abriendo las ventanas del búnker de la maldición.

Bendiga y hágalo con ganas, en todo momento, en todo lugar y a todos. Y no solo se limite a decir "Dios te bendiga", haga oraciones completas de petición en favor de un instante mejor.

La solidez de un instante es piedra cimiento de todo un edificio de luz.



Atentamente
Erick Bojorque

lunes, 18 de agosto de 2014

La Maldad de Dios.

Todo pensamiento acerca de Dios esta equivocado.
Toda idea de Dios es errónea.
Todo sentimiento hacia Dios es fallido.
Todo lo que se cree de Dios es definitivamente algo que debe ponerse en duda.
El mismo hecho de escribir sobre Dios es una mentira, una falsedad.








Saludos cordiales.


Algunos dicen que Dios ha de ser bueno y rechazan la maldad. Viven la vida confundidos entre premios y castigos. Quieren la vida color de rosa y tildan de oscuro, nefasto, doloroso, lo que no es así.
Otros dicen que Dios es malo, pues ven la destrucción en lo externo y creen en ella más que en Dios mismo. No pueden pasar más allá del miedo a vivir.

Todos especulamos sobre lo que ocurre y tratamos que nuestra mente ordene, entienda y raciocine los acontecimientos. Por un momento esto funciona, pero un mal paso, un hecho no esperado, da al traste con todo lo planeado y nuevamente caemos en la incertidumbre. Las teorías se desvanecen desatándose la necesidad de otras de ellas. Fácil es de ver la acción de la ciencia materialista al respecto.

Las múltiples ideas de Dios no son sino la imperiosa necesidad nuestra de poner orden en lo que no sabemos sino entender como un caos.

La mente siempre quiere rutinas. Busca por todos los medios planificar al detalle los instantes y los divide en pasados, presentes y futuros.

Todo debe ajustarse a ellos.

Se nace y se teje un pasado. Se espera un futuro que jamás llega y se entrelaza presentes como si no existieran.

Mientras más detalles mejor, dice la mente, pero nunca acaba de entender que encubre su temor y desdicha, la desdicha de querer ser mente y no vida.

De esta forma se enfrenta a Dios. Si se ajusta a lo que pensamos, entonces es bueno y maravilloso. Si se aparta de nuestra esperanza, entonces es malvado y nosotros hemos obrado en mal.

Las distintas religiones, maravillosas todas, intentan saldar cuentas entre la mente y Dios y muestran senderos imposibles de ver por la humanidad. Pero al ser pensamiento en su misma manifestación humana, la gente tiende a convertirlas nuevamente en procesos mentales y pierden su esencia, como cuando le llaman al despertar y uno dice "ya" y sigue durmiendo. Se da el llamado, pero el placer de lo que queremos nos impide dejar el anterior estado.

Tratar de entender a Dios, de catalogarlo, de esperanzarse en él, es una utopía, un irreverente sin sentido.

Querer que todo esté ordenado según nuestro orden es mitomanía.

Basta con mirar la naturaleza nomás y su devenir. Es un brutal acontecimiento salvaje, selvático, de comer y ser comido; ¿por qué nuestra vida debería ser distinta?. ¿Por qué Dios habría de salvarnos de algo que es natural? ¿Por qué tratar de entender lo infinito con la mente humana que no alcanza ni a racionalizar matemáticas avanzadas?

La maldad de Dios existe...¿la has visto?...Es hermosa y está en un dorado atardecer, en la fuerza de un relámpago, y en el miedo que desatas en ti mismo.

Mejor, mejor es buscar y eliminar lo inhumano en nosotros y dejar que Dios sea.

Si se deja de lado lo aprendido, se pone en duda nuestra existencia y con ello se puede acceder con facilidad a un estado receptivo de observación que desate nuestra conciencia; es decir en vez de profanar la situación con razonamientos sobre la acción de Dios, llenamos el momento de vivencia en el presente y observamos lo que ocurre.

¡Vivir el momento! ¡Vivir a Dios!


Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño


sábado, 5 de julio de 2014

La libertad...!

Muchos han escrito sobre la libertad..
Muchos la han tratado de conseguir...
Muchos la desean...
Pero, si tanto se dice de ella, es porque no se sabe de qué se trata.







Lo obvio siempre es lo más oculto...
En lo obvio se encuentra la genialidad...
Cuando se pone en evidencia es claro para todos...

¿Quién, cuándo y cómo la libertad ha sido puesta en evidencia?
¿De qué manera la libertad ha resultado siendo obvia?

Las escuelas de superación quieren en el estudiante manifestándose la libertad.
Los maestros propugnan libertad para sus adeptos.
La gente quiere libertad...pues no la encuentran, no la hallan, no la tienen.

Siempre existe un opresor.
Querer libertad es querer abandonar el opresor.
Existe algo que oprime cuando se habla de libertad.

¿No será que la misma libertad llevará opresión en sí?
¿No es evidente que son las dos caras de una misma moneda, que es mantener una escala de presión?
¿Escala de presión social, familiar, profesional, económica, personal?
¿Si esas escalas de presión dejaran de existir, dejaría de existir el opresor y por tanto la libertad no tendría razón de ser?

Claro, la libertad vista a cuestas de la historia no es más que súper definible y por tanto siempre presente, siempre infinita, inconmensurable, difícil de tomarla completa. Se obtiene libertad de un tirano y se cae en la opresión de otro.

Entonces, buscar la libertad es tan necio como buscar el origen de un uroboro, como buscar alfiler en un pajar o como querer descifrar a Dios. Es imposible de obtenerla y más difícil de hacerla carne.

Más lógico y consciente es encontrar en nuestro interior al opresor y eliminarlo de a uno.
Sin opresor, sanidad, conciencia.

¿Libertad...libertad?... eso es para los opresores.


Atentamente
Erick Bojorque

miércoles, 16 de abril de 2014

El golpe de un Koan.

Ciertamente un koan es una expresión muy utilizada.
Muchas personas manifiestan sus ideas a partir de un koan.
Un koan es la respuesta a sus íntimas inquietudes o la salida ante la incertidumbre, pero no esa su aplicación.








El koan se constituye en un frase, una pregunta o una paradoja que deja sin piso al intelecto.

Cuando un koan es planteado entonces el interlocutor, el estudiante, el discípulo, no tienen argumentos.

  • ¿Qué hay más haya de Dios?
  • ¿Si no existiera Dios que existiría?
  • El árbol no deja ver el bosque.
  • Parado en una tabla...¿cómo la moverías?
  • ¿Qué hay en la nada?
  • ¿Qué hay más allá de la muerte?
  • ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos?
  • Vivir para morir.
  • Para pescar..hay que lanzar el sedal.


Solamente la conciencia actúa cuando la mente detiene su acción a través del intelecto.
En ese momento la luz aparece ante tus ojos, no por que no estuvo ahí, sino porque la pared de los pensamientos múltiples que impedían su manifestación se desvanece.
Al descansar la mente en su inútil batallar, la conciencia despierta y se da la succión de la comprensión.

Cuando un discípulo llega al maestro con un problema, éste lo encuentra lleno de pensamientos que constituyen la base de su preocupación. Una gigantesca gama de sufrimientos que son la causa misma de las fantasías de su intelecto y a la inversa. Entonces el maestro plantea un Koan, aquella frase que no tiene sentido, que no tiene intención alguna, que no se refiere al problema en sí, pero que tiene esa capacidad de silenciar el mundo mental del discente, que logra silenciar los pensamientos, que acaba con el batallar de los opuestos. Entonces en él, en el seguidor adviene la solución, la verdad, la real manifestación del ser.

El golpe del koan se ha producido.
La conciencia ha despertado.
Esa es la agilidad y la virtud de un Koan.

No es solución, no es retórica, no es guía, no es una forma de vida, no es sentencia ni es un refrán. No precisa entendimiento ni comprensión. No requiere respuesta. Solamente es un golpe, un golpe conscientivo que silencia la mente.

El Koan golpea al yo psicológico causante del bullicio mental, lo derriba para que la esencia pueda ver la conciencia en ese momento.

Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...