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sábado, 5 de julio de 2014

La libertad...!

Muchos han escrito sobre la libertad..
Muchos la han tratado de conseguir...
Muchos la desean...
Pero, si tanto se dice de ella, es porque no se sabe de qué se trata.







Lo obvio siempre es lo más oculto...
En lo obvio se encuentra la genialidad...
Cuando se pone en evidencia es claro para todos...

¿Quién, cuándo y cómo la libertad ha sido puesta en evidencia?
¿De qué manera la libertad ha resultado siendo obvia?

Las escuelas de superación quieren en el estudiante manifestándose la libertad.
Los maestros propugnan libertad para sus adeptos.
La gente quiere libertad...pues no la encuentran, no la hallan, no la tienen.

Siempre existe un opresor.
Querer libertad es querer abandonar el opresor.
Existe algo que oprime cuando se habla de libertad.

¿No será que la misma libertad llevará opresión en sí?
¿No es evidente que son las dos caras de una misma moneda, que es mantener una escala de presión?
¿Escala de presión social, familiar, profesional, económica, personal?
¿Si esas escalas de presión dejaran de existir, dejaría de existir el opresor y por tanto la libertad no tendría razón de ser?

Claro, la libertad vista a cuestas de la historia no es más que súper definible y por tanto siempre presente, siempre infinita, inconmensurable, difícil de tomarla completa. Se obtiene libertad de un tirano y se cae en la opresión de otro.

Entonces, buscar la libertad es tan necio como buscar el origen de un uroboro, como buscar alfiler en un pajar o como querer descifrar a Dios. Es imposible de obtenerla y más difícil de hacerla carne.

Más lógico y consciente es encontrar en nuestro interior al opresor y eliminarlo de a uno.
Sin opresor, sanidad, conciencia.

¿Libertad...libertad?... eso es para los opresores.


Atentamente
Erick Bojorque

miércoles, 16 de abril de 2014

El golpe de un Koan.

Ciertamente un koan es una expresión muy utilizada.
Muchas personas manifiestan sus ideas a partir de un koan.
Un koan es la respuesta a sus íntimas inquietudes o la salida ante la incertidumbre, pero no esa su aplicación.








El koan se constituye en un frase, una pregunta o una paradoja que deja sin piso al intelecto.

Cuando un koan es planteado entonces el interlocutor, el estudiante, el discípulo, no tienen argumentos.

  • ¿Qué hay más haya de Dios?
  • ¿Si no existiera Dios que existiría?
  • El árbol no deja ver el bosque.
  • Parado en una tabla...¿cómo la moverías?
  • ¿Qué hay en la nada?
  • ¿Qué hay más allá de la muerte?
  • ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos?
  • Vivir para morir.
  • Para pescar..hay que lanzar el sedal.


Solamente la conciencia actúa cuando la mente detiene su acción a través del intelecto.
En ese momento la luz aparece ante tus ojos, no por que no estuvo ahí, sino porque la pared de los pensamientos múltiples que impedían su manifestación se desvanece.
Al descansar la mente en su inútil batallar, la conciencia despierta y se da la succión de la comprensión.

Cuando un discípulo llega al maestro con un problema, éste lo encuentra lleno de pensamientos que constituyen la base de su preocupación. Una gigantesca gama de sufrimientos que son la causa misma de las fantasías de su intelecto y a la inversa. Entonces el maestro plantea un Koan, aquella frase que no tiene sentido, que no tiene intención alguna, que no se refiere al problema en sí, pero que tiene esa capacidad de silenciar el mundo mental del discente, que logra silenciar los pensamientos, que acaba con el batallar de los opuestos. Entonces en él, en el seguidor adviene la solución, la verdad, la real manifestación del ser.

El golpe del koan se ha producido.
La conciencia ha despertado.
Esa es la agilidad y la virtud de un Koan.

No es solución, no es retórica, no es guía, no es una forma de vida, no es sentencia ni es un refrán. No precisa entendimiento ni comprensión. No requiere respuesta. Solamente es un golpe, un golpe conscientivo que silencia la mente.

El Koan golpea al yo psicológico causante del bullicio mental, lo derriba para que la esencia pueda ver la conciencia en ese momento.

Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño

lunes, 14 de abril de 2014

Las sanaciones y la compasión de Dios.

En medicina alternativa, no alópata, tenemos claro la acción de la Ley Divina.
Todo está inscrito dentro de la justicia cósmica.






Cuando existe la transgresión de la Ley, entonces deviene el sufrimiento, el pesar, la enfermedad.
De igual manera cuando el alma termina los pagos pendientes, la sanación es inevitable.
Entonces...¿Cuál es el papel de un sanador?

Si la acción definitiva de la Ley Divina enferma o sana, el médico sale sobrando en dichas ecuaciones.
Resulta que no.

Dios, nuestro Señor Jehová, en su infinita bondad es compasivo para con los enfermos, para con los galenos, para con la medicina entregada en sabiduría a los maestros de perfección, por eso no evita la jerarquía de su misma acción, de sus caminos de sanidad.

¿Sería posible de saltar todas las enseñanzas milenarias o recientes que buscan la sanidad por parte de la divinidad, entregadas a la humanidad doliente a través de conscientes seres? Definitivo y con la certeza de la lluvia estrellándose a tierra, pero, Dios nos muestra su maravillosa compasión.

Entonces la tradición, la cultura milenaria, el conocimiento ancestral y mágico procede.
Entonces el sanador actúa y el milagro ocurre.
Entonces el paciente, se maravilla en lo acontecido.

Nada escapa a ese dominio maravilloso.
Incluso la acción lacónica de individuos que quieren ayudar al prójimo.

Atentamente
Erick Bojorque

sábado, 8 de febrero de 2014

Alerta...Ley de Atracción..!

Una especulación comienza con un deseo insatisfecho.
Deseo que es el producto de una impresión no transformada, como lo dice Samael Aun Weor.
Impresión de un evento, de un objeto, de una manifestación física que llego a nuestra vida.






La especulación se fundamenta en la fantasía.
La fantasía es el constante fluir de imágenes mentales interiores que derrochan falta de coordinación y verdad.
Una ilación sin verdad, pero llena de razón.

Razón, que justifica.
Razón que alcanza.
Razón que somete la situación a determinantes ficticias.

Una de esas razones muy utilizadas es la Ley de atracción.

Las personas se han dado a creer que la vida es atracción.
Que todo es producto de aquella ley.
Al hacerlo se someten y someten a juicio todos sus actos.
No con el propósito de auto conocerse, sino con el propósito de cumplir sus deseos.

Tienes mala vida..."tú atraes eso..." Dice el vulgo.
Tienes situaciones difíciles..."tú atraes eso..." Dice el populacho.
Tienes problemas insolutos..."Tú atraes eso..." Dice el profano.

Entonces los "doctos", los "eruditos", los "sabios"...cumplen con su retórica...:"hay que mejorar los pensamientos", "hay que mentalizar lo que queremos", "hay, hay, hay..."; al fin los mismos no dejan de ser lo mismo que siempre han sido.

La gente se decepciona...
La gente pierde la fe...
La gente duda...

Importante es dejar de ser un simple seguidor.
Importante es verificar la existencia de otras leyes.
Importante es comprender a fondo que la vida no tiene manual ni es cosa de líneas de proceso.

Samael Aun Weor, claramente establece que los seres humanos en el mundo físico tridimensional estamos sometidos a 48 leyes físicas cuyo número, según lo expresa el Maestro, tiene que ver con el número de cromosomas celulares.

Estas 48 leyes rigen la vida como la conocemos.
Entre estas se encuentran...
Ley de gravedad.
Ley de evolución-involución.
Ley de atracción.
Ley de causa-efecto.
Ley de cohesión.
Ley de inercia.
Ley de correspondencia.
Ley de accidentes...etc, etc, etc.

La ley de atracción es una de tantas.
Una de tantas.

Usted podría mentalizarse toda la vida en un supuesto originado por el deseo, pero si una de las otras leyes como la de causa-efecto, por ejemplo, se interpone a ello, el supuesto no se materializaría, así como la gravedad al interponerse a sus deseos de volar, haría que su humanidad se estrellara en el piso, como graciosamente lo dice Samael Aun Weor.

Claro como el agua.

No importa cuanto lo intente, si no está en concordancia con las leyes físicas, entonces no se dará.
Pero, no se decepcione. Aprender a usar las leyes en favor de uno es posible, pero no es cuestión de deseo.

El deseo siempre está queriendo.
El deseo es una ley inferior a lo físico.
El deseo se encuentra regido por muchas más leyes.
Y esto le ocurre al deseo, pues es un infrasentimiento.
Pensar que el deseo es lo que mueve al mundo, es lo cierto. Pero no por ello se convierte en beneficioso.
Si no existiera el deseo, la vida sería tal cual es, sin el matiz decepcionante de aquella ansia.

La posibilidad se abre al momento que una ley superior se manifiesta. Posibilidad de usar las leyes a favor.

Toda virtud es una ley superior.
Quién podría oponerse a la generosidad..? Por ejemplo.

Bueno...algunos preguntarán y eso cómo se opone a la gravedad..?
Le diría tranquilamente que pruebe ser generoso y verá que de pronto se encuentra en aviones maravillosos, pagado, y con gente al servicio suyo.
No lo cree...No lo haga...Inténtelo..!

Buscar satisfacer los deseos es buscar un tesoro de piratas...
Si lo encuentra...y en el caso que así sea, muchos problemas vendrían con él.

La ley de atracción es válida, pero pensar que es única es un error.



Atentamente
Erick Bojorque







viernes, 17 de enero de 2014

Creer en sí mismo...!

Trágicamente el mundo nos enseña a creer en nosotros mismos.
Trágicamente el mundo nos enseña a seguir nuestras ideas.
Trágicamente el mundo nos enseña a confiar en nuestras propias fuerzas.










En todas partes se insta a que la persona sea su propio seguidor.
Todos estamos inseguros de lo que pasa a nuestro alrededor, y la única salida"valiente" que vemos  es "creer en uno mismo".

Nada sabemos de lo que nos depara un segundo después de ahora.
Nada sabemos de lo que nos depara al voltear la esquina.
Nada sabemos de lo que nos depara el devenir.

Un simple sueño de lo que vendrá es la excusa para sufrir o para alegrarse.
Frente a tal incertidumbre, el conglomerado grita..: "CREE EN TI MISMO".

No existe otra salida para el miedo, la inseguridad, el atontamiento.

Los milagros son el pan de cada día.
Los milagros se dan uno tras de otro.
Los milagros inundan los instantes, pero no los vemos pues "creemos en nosotros".

Nuestra esperanza esta en nuestra memoria, nuestra supuesta inteligencia, nuestra perseverancia, pero al final, no siempre suceden los eventos como lo esperábamos...entonces nuevamente "creer en uno mismo" es la falacia de una salida.

Un círculo de no acabar, perdón, si...si acaba. Acaba con nuestra salud, con nuestra fuerza.
Diferente sería si realmente nos ocupáramos de lo nuestro que es real.
Ocuparse de "vivir el momento", de estar en "silencio", de "cambiar de actitud".
Lo demás estaría en manos de quién realmente tiene el poder para ello...DIOS

La constante oración, a sabiendas que mi tarea no puede excederse, ni tampoco es que pueda, de vivir de instante en instante, nos permite acceder a la observación de aquello que llamamos milagros y que no son más que la vida manifestándose a favor de un plan perfecto.

Dejar de creer en uno mismo, no es limitarse.
Dejar de hacerlo es agrandar la Fe.

La locura de creer en sí, es la grandeza del mitómano.
El exceso de confianza personal es la causa de muchas desgracias en el mundo.



Atentamente
Erick Bojorque pazmiño

jueves, 9 de enero de 2014

En la Iglesia estamos los peores...!

Navegaba en la web cuando encontré, este texto en un muro de Facebook...








"El pastor Jeremías Steepek se disfrazó de mendigo y fue a la iglesia de 10 mil miembros donde iba a ser presentado como pastor principal por la mañana. Caminó alrededor de la iglesia por 30 minutos en cuanto ella se llenaba de personas para el culto. Solamente 3 de cada 7 de las 10.000 personas decían "hola" para el mendigo. Para algunas personas, Él les pidió monedas para comprar comida. Nadie en la Iglesia le dio algo. Entró en el templo e intentó sentarse en la parte de adelante, pero los diáconos le pidieron que se sentase en la parte de atrás del templo. Él saludaba a las personas que le devolvían miradas llenas de asco y de desprecio al mirarlo de la cabeza a los pies.

En cuanto estaba sentado en la parte de atrás del templo, escuchó los anuncios del culto y luego en seguida un líder subió al altar y anuncio que se sentía emocionado en presentar al nuevo pastor de la congregación: "Nos gustaría presentarles a ustedes al Pastor Jeremías Steepek". Las personas miraron alrededor aplaudiendo con alegría y ansiedad. Fue cuando el hombre sin hogar, el mendigo que se sentaba en los últimos bancos, se colocó en pie y comenzó a caminar por el corredor. Los aplausos pararon. Y todos lo observaban. Él se aproximó al altar y agarró el micrófono. Se contuvo por un momento y dijo:

“Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis."

Después de haber leído el texto de Mateo 25:34-40, Miró a la congregación y les contó todo lo que había pasado aquella mañana. Muchos comenzaron a llorar, muchas cabezas se inclinaron por la vergüenza. El pastor dijo entonces: "Hoy veo una reunión de personas, y no a la Iglesia de Jesucristo. El mundo tiene suficientes personas, pero no hay suficientes discípulos. ¿Cuándo ustedes se convertirán en discípulos?", pregunto. Luego de una pausa, cerró el culto y se despidió: " ¡hasta la semana que viene"!


Ser cristiano es más que algo que usted defiende. Es algo que se vive y comparte con otras personas."

No sé si será cierto o falso.
No sé si se dio tal evento.
No sé si las personas indicadas hicieron lo que hicieron, pero el tema es ideal como para decirle al mundo...


Bueno...no hay que admirarse.

En las iglesias no están los buenos, los que no tienen sino maravillas; están los que somos enfermos del alma, los que estamos llenos de ego, los que queremos el perdón de Dios. En una iglesia no está la gente mejor, estamos los peores, pero por nosotros vino El Cristo...

Juzgar y engañar es un acto tan vil como "no dar limosna a un mendigo"


Por lo mismo estuvieron todos los que estuvieron en dicha supuesta reunión.


Atentamente
Erick Bojorque Pazmiño

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