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sábado, 7 de julio de 2012

Dios quiere ver paciencia...!

Ver la vida con identificación, genera insatisfacción.
Ver la vida con identificación, genera desequilibrio.
Ver la vida con identificación, genera sufrimiento insoportable.








Saludos cordiales.

No me gusta hacer levantamientos planimétricos.
Cuando era niño, mi padre que también es arquitecto, me llevaba a realizarlos.
Yo iba gustoso no porque disfrutaba aquello, sino porque los clientes nos ofrecían generosos manjares.
Así era Cuenca de antaño. No muy lejos por cierto.
Comíamos espectacular...! Caldos, asados, frutas...manjares varios.
Bueno, pero no terminaron de gustarme los dichosos levantamientos.
Llevar la cinta métrica, los jabalcones, los asistentes.
Abrir trocha, caminar por lodo, saltar matorrales...Correr con los perros a cuestas...No..no..no.
Bueno, la vida "así mismito es" y ahora como profesional de la arquitectura, toca recoger pasos con los susodichos trabajitos.

Salimos con la cliente a un sector al sur de la ciudad.
Por suerte no tuvimos que caminar por el monte, ya que el vehículo llegó hasta el pie del sitio.
A unos 20 minutos de Cuenca.
Un paisaje espectacular se abría ante nosotros.
2.700 msnm. La tarde era dorada. Había magia en el ambiente.
Terminamos rápido...!
Levantamos instrumentos y a otra cosa.
Regresamos despacio mientras conversaba con el tío de la propietaria, que en último momento se había colado con nosotros para la vuelta.
Un hombre pequeño, quemado por la constante exposición al sol en sus faenas agrícolas. Unos 75 años.
Fuerte, vigoroso, pero parecía una delgada fibra muscular.
Me asombró su agilidad cuando la vi en acción.
Bueno...Me decía que iba al hospital del Seguro Social.
Tenía que ver a su sobrina.
Llevaba varios días esperando para que le realicen una complicada operación en la cabeza.
El iba todos los días e insistía que le atendieran a la enferma.
No le operan...No le operan..!  Me decía.
Yo simplemente le oía mientras conducía la camioneta por la vía arcillosa.
Me miraba con ojos que no reflejaban inteligencia, mientras me hablaba.
De pronto en su afanoso discurso dijo algo que me mostró sabiduría, aquella conciencia que está más allá de la inteligencia material.


Dios quiere ver paciencia...!


Este hombre menudito que iba sentado a mi lado, me mostraba su profunda sabiduría, sin siquiera hacerlo notar.

Había comprendido, que nada podía hacer con el entorno.
Había comprendido, que nada podía hacer por que los médicos, los administradores, la gente en sí, se humanizara.
Había comprendido, que el problema no eran las circunstancias externas.

El había comprendido que la situación a cambiar estaba en su interior... y eso, eso le daba fuerzas para seguir y no desmayar.

Dios quiere ver paciencia...!
Dios quiere ver virtud...!

Para un profesor esto es entendible a las claras.
Mientras mayor capacidad quiere para sus estudiantes, mas ejercicios para ellos.

La vida no es el problema.
Las circunstancias no son el problema.
La gente no es el problema.

El problema está en nuestro interior.
Y ese problemas se llaman defecto, se llama "yo".
El yo, es el problema.

La vida nunca va ha cambiar.
Aquellos que esperan mejores días, están perdiendo el tiempo.

Dios quiere ver virtud...!


Apartarse del exterior, dejar de identificarse en los sucesos del entorno, mirar el interior, lo que sentimos y eliminarlo es la clave para mejorar nuestra realidad.



Atentamente
Erick Bojorque

2 comentarios:

alma dijo...

identificarse es separarse

Erick Bojorque dijo...

Saludos cordiales.
Alma.

Muchas gracias por tus amables palabras.

Atentamente
Erick Bojorque

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