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lunes, 22 de septiembre de 2014

Maldición vs Bendición.


En mi práctica como sanador estoy siempre en contacto con fuerzas que desconciertan mi alma, muchas de ellas con calidad vibracional extremadamente grosera y baja. 









Es obvio que sean así pues enferman a las personas y las someten a estragos infradimensionales dañinos para sus mundos etéricos, emocionales, mentales volitivos y hasta espirituales. Uno se asusta de tanto poder que la oscuridad puede tener. No es para menos. Encontrar casos de flujos energéticos interrumpidos, inhibidos, tapados, cortados, con intenciones poco loables, son pan de todos los días. Las personas sufren y no saben por qué. La ciencia médica alópata no alcanza a visualizar siquiera el poder de dichas fuerzas. Una fuga energética puede manifestarse con picazón, enrojecimiento, inflamación, granos, sin razón aparente. Un caso que me causo hilaridad, no por el problema en sí, sino por la respuesta que el galeno había dado al paciente que constantemente acudía a su consulta sin obtener beneficio, era...:"es una enfermedad misteriosa". Sinceramente, es eso un misterio. ¿De dónde proviene, cómo se origina, cómo se sana? son preguntas que solo pueden resolverse con expresiones como aquella. Y esto, solo hablando de fugas energéticas. Pero, bueno, lo que me interesaba era ese terrible poder que lo dañino tiene en el mundo, en las personas y hasta en animales y cosas. No hay que extrañarse y hasta habitual para el mundo de los sanadores el encontrarse con concreto roto, partido sin que medien razones lógicas y argumentos de peso para ello. Un poder que como dije asusta. Me rondaba este pensamiento casi escalofriante durante mucho tiempo. Gracias a Dios he logrado acercarme a la solución. Los seres humanos tenemos un poder incomprendido y solamente lo hemos involucionado hacia lo negativo. Cualquiera pudiera hablar y hasta se han escrito libros completos sobre los defectos. Dichos libros ganan premios, son aplaudidos. Artistas que saben como emplear la lujuria para insertarse en el mundo de la institución artística se ven por doquier. Fácil es encontrar ensayos académicos que sostienen razones y hasta teorías de tales groseras intenciones, es más, hasta los estudiantes universitarios son llamados a enmarcar su propuestas de tesis en tales aspectos. Pero, ¿alguien podría con certeza y total dominio mostrar en sí la expresión perfecta de la bondad, de la humildad, sin tomar poses pietistas? Muy difícil. Los seres humanos muy difícilmente conocemos las virtudes. Los defectos los manejamos a diestra y siniestra y los engordamos pues dizque nos ayudan en todo, en el trabajo, en las relaciones, el el hogar. Creo firmemente que esa es la razón por la que lo oscuro domina el mundo. No es tanto la falta de la acción de Dios. Creo que tenemos que permitir que Dios actúe con la fuerza de nuestras peticiones. Una bendición tiene la fuerza de un oasis en el desierto, la alegría de una tarde soleada, la profundidad de un corazón enamorado, la grandeza de un rayo en la oscuridad, la certeza de un niño al jugar. Bendecir es algo que hemos olvidado y debemos recordarlo. Hacer luz en el planeta, en el cosmos y en universo entero puede lograrse abriendo las ventanas del búnker de la maldición.

Bendiga y hágalo con ganas, en todo momento, en todo lugar y a todos. Y no solo se limite a decir "Dios te bendiga", haga oraciones completas de petición en favor de un instante mejor.

La solidez de un instante es piedra cimiento de todo un edificio de luz.



Atentamente
Erick Bojorque

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